jueves, 12 de noviembre de 2020

Aprender haciendo un proceso educativo permanente

Los docentes, en estos tiempos de pandemia, hemos atravesado varios retos, en primer lugar la salida abrupta del aula, luego la formulación de alternativas pedagógicas que permitieran proseguir con el año escolar, con el semestre o el trimestre, según el nivel y la modalidad de estudio. Además de incursionar en una herramienta, en la cual muchos no teníamos una educación formal, adaptada a las nuevas tecnologias, y empezar a incursionar en Entornos Virtuales de Aprendizaje (EVA), muchas veces solos, haciendo el ejercicio de ensayo y error.

Mucho se ha cuestionado sobre el tema, responsabilizando al docente por su empirismo frente a las nuevas tecnologías, por la forma básica en que hemos presentado contenidos, actividades y evaluaciones, así como en la interacción, ahora digital, que se tiene con representantes y estudiantes. Hasta virales se han hecho los errores, así como las circunstancias alocadas, de todos los participantes del proceso.

En el caso de Venezuela, la situación se ha combinado con las limitaciones tecnológicas, de conexión y en muchos casos de disponibilidad del servicio eléctrico, lo cual incide en las telecomunicaciones, causando las consiguientes angustias, dilataciones y retrasos en el proceso. 

La educación virtual es una forma de aprender haciendo, la tecnología 2.0 posee muchísimas herramientas para que el docente las emplee en el diseño de sus EVA, y así favorezca la adquisición de competencias, habilidades y herramientas a sus estudiantes para poder alcanzar los estándares, los benchmarck y los skills que debe poseer cada aula virtual, según la materia que presenta.

Pero es necesario, vital, que ese proceso de aprendizaje interactivo sea estimulado, acompañado y orientado por especialistas, por la institución a fin que el docente tenga la habilidad suficiente para poder ejercer su actividad pedagógica, aprendiendo y compartiendo aprendizajes desde sus propias experiencias, y así pueda cambiar el paradigma educativo a una nueva visión de autoaprendizaje. 

Para ello, es fundamental adecuar la organización educativa a esta realidad, que llegó para quedarse, porque si algo queda claro en todo esto, es que dejar de lado la tecnología en educación ya no es posible. Así que para aprender haciendo, hay que hacer, equivocarse, reajustar, rehacer, y aventurarse en esta inmensa posibilidad de enseñanza y aprendizaje que gracias a las TIC debemos aprovechar.

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